José Valencia Martín — Nació en Huelva el 11 de mayo de 1966. Inició su etapa escolar en la academia La Milagrosa y la terminó en el colegio Nacional de Prácticas. Realizó el B.U.P. y el C.O.U. en el I.E.S. La Rábida. Realizó el servicio militar en Madrid, y durante ese año falleció su padre. No pudo ir a la universidad a estudiar derecho como hubiera deseado. Junto con su madre abrió un local para la venta de prensa, revistas y golosinas. Más tarde fue desempeñando un trabajo tras otro: conserje de un colegio, repartidor de pan, transportista, limpiador. Hoy trabaja en el Ayuntamiento, en el Patronato de Deportes. Tiene mujer y un hijo. Comenzó a escribir poemas a los veinte años, luego fueron diarios, memorias, artículos en prensa, hasta su primera novela. En la actualidad escribe un libro de relatos.

 

I 

En este antro secreto y silencioso,
cual fugaz escondite de mis sueños,
te presiento, y mi corazón aún dormido
te reclama con prisa: “soy tu dueño”.

Eres esclava de un amor perdido
ya en la distancia y en mis años tiernos.
Fuiste pasión, ternura y sin sentido,
temblor, locura, odio, un infierno.


II 

Olas de viento, que en tu aliento
me pasan y quedan
a la espera de un dulce
mordisco de mi boca fría.

Aires, que de nuevo en la tarde
se aventuran a mi encuentro
deseado y tenue quizás,
como en el primer día.

Con tu ímpetu fugaz y tardío,
mis sentidos se acaloran,
y mis ansias por tenerte aumentan
hasta límites infinitos y te beso.


III 

¿Por qué mi radar te busca incesante
por el amplio monte de la vida?
¿Cuáles son tus coordenadas y
tu código secreto tan oculto?

Te recorro por lugares perdidos y
recónditos parajes desolados.
Y no te hallo. Tu sombra
es esquiva y huidiza.
Y tu perfil siniestro y misterioso.

¡¡Aparece!! Y asómate a mi
pozo profundo y caliente.


IV 

Los martes y los jueves te veré
en la plaza del pueblo a mediodía,
y al tener tu cara junto a la mía,
tus cálidos labios te besaré.

Y te digo, te quiero, y te amaré,
y te muestro el amor que yo escondía,
y tú serás mujer, la amada mía,
que algún día en brazos te llevaré.

Despertarás mi amor cada mañana
asomada a la luz de mi ventana,
abierta para ti eternamente.

Y olerás el perfume de mi cuerpo
y el agua de las lluvias de este invierno
que oiremos sentados bajo el puente.

arriba sumario