Alma Pedraza — Nació en Tecomán, Colima, México, un 2 de diciembre de 1987. Actualmente estudia la carrera de Licenciatura en Intervención Educativa. Desde edad temprana gusta de la lectura, siendo sus autores favoritos: Milan Kundera, Jaime Sabines, Mario Benedetti. Pero en especial ha desarrollado la escritura desde los primeros años de su educación básica. Una de sus principales influencias que ella reconoce es la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz.
Recientemente inicia sus primeras publicaciones, siendo el Internet y los medios electrónicos unos de los principales medios de difusión que ha elegido. En publicaciones tradicionales publica sus primeras obras en diarios locales de su estado.
Su escritura actual es más que nada una búsqueda de expresiones. Busca, sobre todo, reflejar lo que la vida le otorga, sinsabores, penas, desencuentros, pero también alegrías. Las formas en las que se expresa también nos son del todo definidas aún. Galopa entre la prosa y el verso. Resulta oportuno destacar que Alma posee un espíritu indomable (que no salvaje) del que surgen fáciles las expresiones frescas de una originalidad muy personal.


LA NOCHE EN QUE NO ESTA 

Llegas noche cargada de grises recuerdos
Me abandono a la nada, suspendida en eso que es y no está,
No traes lágrimas contigo, las guardas para cuando haya consuelo,
Tres estrellas acompañan mi noche, tres que dejan de brillar.

Es tarde ya y no dejo de pensarlo, escúchame obscuridad
Cómplice elocuente de mi más grande nostalgia,
Él no está en ningún sitio, es como si la tierra me lo ocultara con saña,
Ninguno de mis sentidos pueden percibirlo, ¿dónde está?, ¿qué ha sido de él?

No hay lágrimas, ¡maldigo a esta incapacidad para llorarle!
Dame alas noche para ir a encontrarle, saber de él,
Gritarle y reclamar su abandono, su ausencia en mí vida,
Pero déjame decirle también cuanto lo amo.



OLVIDO 

¿Y si me toca ser olvido en tú vida?
Si ahora soy sólo un manojo de recuerdos,
¿Qué hay de mí en ti?
¿Qué te quedó? ¿Qué guardas para no vivir?

Opaca está duda cruel con un beso,
Beso de tus labios suaves que yo amo,
Cuéntame si soy olvido, pasado o presente,
Dime si mi nombre aún en tus labios está.

Perdiste la voz o la capacidad para decirme: ¡amor!,
Vives, mures o eres ya un espíritu más, da la señal
Esa que necesito para vivir, para no extrañarte en cada estrella,
Dime para saber… ¿soy tu amor? U ¿olvido ya?



VEN 

Mis manos reclaman tu piel,
Mi boca se reseca sin la humedad de tus besos,
Está noche te hago verso, mañana al amanecer serás recuerdo,
Es gigantesco el espacio en que no estás.

No hay unión eterna, la ilusión de seguir amándote se difumina con la niebla,
No es culpa mía si no de está infame soledad que me dejaste,
Mis ojos necesitan verte,
Siquiera leves segundos pasa frente a ellos como estrella fugaz.

Deja que el polvo cósmico caiga sobre mí que me cobijo con la luz de la luna,
Deja que el canto del grillo se convierta en tu voz y me hable de ti,
Se el murciélago de mi noche y adsorbe la sangre de mi cuello,
Clava el dulce colmillo en mí morena piel.

Canta conmigo la melodía del desesperado, del que sufre el amor,
Amor, amor, ya no sé si pronunciar juntas estas cuatro letras,
¿Eres algo que habita sólo en mí mente?
O eres carne y tienes hueso como yo.

Te extraño, no importa si es día o es noche,
Si es febrero o abril,
Lo cierto es que haces falta y no sé fingir tu ausencia
Ven mañana o pasado y trae ese tú mejor regalo:
¡Tú eterna presencia!



FINAL 

Me vestiré de negro
cantaré a la luna mi dolor
le regalaré mis secretos
Incluyendo el que dice: ¡Te amo!


Descalzaré mis pies
caminaré por la orilla del río
sentiré su corriente introducirse,
me llenaré de ti.

Lavaré mi cuerpo
lo tocaste hace unas horas
fue tuyo a petición de mi deseo
tus manos le dieron calor.

Inventaré una historia
este lápiz mentiroso escribirá:
Tú y yo…
jamás nos podremos olvidar

Prepararé el café…
tú taza se quedará llena,
llegará la media noche, el café frío,
la almohada recogerá mis lágrimas

Abriré mis ojos 03:00 a.m.…
interrumpes mi sueño
te escribiré: ¿Llegará el día en el que al despertar
no seas mi primer pensamiento?

Amanecerá
saldré a la calle, es de día, sonrisas
fingidas, dolor de tu ausencia disfrazado
de felicidad.


Te dejaré de pensar…
¡sé que si!, el calendario anotará una fecha
y esa será…
cuando mi alma deje de respirar.

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