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Elementos sin fuego
Me atacó el agua
derribando el alto castillo
que hice durante toda mi vida
sólo he hecho un castillo de arena
dejé que el aire se llevara mis sombreros
y rompiera las ventanas con violencia
no hice nada para evitarlo
sólo un castillo de arena
la espuma borró mis huellas
de la gran pizarra marrón de la playa,
me quedé solo y ya no era mi mundo el que pisaba
eran escaleras de conchas y ventanas de arena pálida
dejé mi alma en el agua
para que la corriente la llevara
dejé mi vida atada en la torre más alta
Letras
Déjalas flotar entre tus labios,
adoro las letras sinceras hechas aire.
Tomo su estela de plata
y enjugo con ella mis lágrimas. Infalible.
Si no salen francas
qué mal huelen…
con ese entorno de lamento ocre.
Malditas letras falsas de aire sucio,
¿quién os creó?
¿Por qué acudís a mi boca sin reclamo?
Deberíais estar presas en nubes huecas,
atadas al abismo del océano,
fustigadas en gemidos de la calle,
en libros de mentiras y de ángeles,
en fondos de últimas copas,
en el oscuro cañón del fusil.
Miraos, letras falsas,
utilizadas por hombres falsos.
Despertad, sacudíos, rebelaos.
Porque yo os amo reales, letras.
Y sanas.
Como semillas ocultas en el barro,
como un lazo desatado en el zapato del niño,
como la luz de un susurro al despertar,
como el abrazo de un padre,
como la última página de un libro.
Así os amo, letras. Y no engañadas. |