David Millán — Nació a mediados de la década de los setenta —del siglo XX— en la Corona de Aragón, más conocida en el día de la fecha como la Eurorregión Pirineos Mediterráneo. Durante un cuarto de siglo no hizo nada de provecho en esta vida hasta que allá por 2001 recibió un correo electrónico de Ángel María Herrera que a grosso modo decía: “déjalo todo y sígueme. No seas mamón”. Eso hizo nuestro hombre, y unos cuantos meses después dio a luz el rincón erótico “En tu alcoba” y moderó un sinfín de foros en el portal literario Grupobuho.com. Además ha publicado varias obras ilustres tales como "Sherlock Holmes, el último boy scout", "Del agujero negro al bar y otros relatos" y "Papá Noel, Romeo y todos los demás". Ha pertenecido a Red Liberal y a la iglesia evangélica, valga la redundancia. A día de la fecha es colaborador habitual del periódico ciudadano Hispalibertas, aunque también le gustaría colaborar con elplural.com de Enric Sopena para sentirse realizado al cien por cien y sin mirar a quien. Todo se andará, pues tal como reza el dicho Roma no se construyó en un día.

 

Librerías de Barcelona 

         Cuando leí el post que Roberto Hernaiz publicó a finales de año anunciando la creación de una nueva revista literaria, artística y cultural, dio la afortunada casualidad de que yo ya casi tenía acabada la redacción de un relato que bien podía convertirse en mi primera incursión en estas páginas. Se había dado la circunstancia de que por esas mismas fechas otro bloguero de cuyo nombre no quiero acordarme —al menos por el momento— había publicado un artículo infame, cuyo absurdo contenido me sirvió de inspiración para redactar un cuento que nació con vocación de no superar las dos mil o tres mil palabras. La trama que me vino a la mente me pareció tan divertida que no tardé en ponerme a escribir como un descosido.

         El texto que me sirvió de inspiración para el relato partía de una premisa bastante hilarante, ya que según su autor gnósticos, masones, satanistas y seguidores recalcitrantes de Charles Manson son (valga la redundancia) básicamente lo mismo: un batiburrillo de fuerzas del mal mancomunadas por Satanás en una feroz lid contra la iglesia católica, apostólica y romana, la única religión verdadera a este lado del río Pecos. Reconozco que debería de haber pasado de largo y haberme dedicado a otras tareas más productivas, pero la idea no dejaba de rondarme por la cabeza. Así que desenpolvé uno de mis personajes menos amortizados —el profesor Semeva Labola— y comencé a hilar una historia acerca de cómo sería la vida de un pobre hombre que temiera las consecuencias de un espectacular contubernio cósmico entre gnósticos, masones y suscriptores de la revista Karma 7 que de veras amenazara la supervivencia de la curia vaticana. Y hasta aquí puedo leer, no vaya a ser que me fusile la idea Dan Brown.

         Las mejores ideas me vienen durante mis paseos diarios por Barcelona, pues por algún motivo que se me escapa estirar las piernas activa mi imaginación. Cuando recorro Las Ramblas de punta a cabo, me pierdo en las callejuelas de la Vila de Gràcia o simplemente cruzo un semáforo, disfruto escribiendo en mi cabeza párrafos enteros o relacionando a los personajes entre sí. El problema vino cuando debí caminar más de la cuenta: de las tres mil palabras pasé a las cinco mil, de las cinco mil a las diez mil y de las diez mil a las veintidós mil. Y en ello sigo. En un primer momento pensé que quizá podría publicarse en dos o tres entregas, pero ahora la historia se me ha ido de las manos. Desde luego no sería una buena idea publicar un largo folletín en el que casi todos los personajes se han vuelto locos, en su inútil lucha contra conspiraciones tan reales como los gigantes que en su día imaginó el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Así pues tendría que pensar en otra cosa si quería hacer llegar a tiempo alguna contribución a la redacción de la revista; ya había transcurrido un mes y se me podía pasar el arroz de un momento a otro.

         En esas estaba cuando azarosamente cayó en mis manos Llibreries de Barcelona. Una guia per a lectors curiosos, de Mercè Bausili i Emili Gasch, publicada recientemente por la editorial Columna. Al fin y al cabo en mis ya citados paseos no tan solo disfruto pergeñando relatos y artículos, sino también visitando las más variopintas librerías de la capital de Cataluña. Por desgracia, siempre lo he hecho abrigando la sensación de que las librerías que conozco y visito son solo una mínima parte en comparación con todas las existentes en la ciudad. Para salir de esta ignorancia, me hacía falta un hilo de Ariadna, un mapa de Piri Reis o una simple guía que me sirviera de orientación libresca en los dédalos urbanos, que me garantizara muchas horas de descubrimientos y diversión. La divina providencia ha querido que la encontrara justo ahora, cuando ya había tirado la toalla y creía que dar con una obra de consulta semejante era una misión imposible.

         En esta guía las librerías están ordenadas por nombres, temas, barrios y distritos de la ciudad condal, con lo que encontrar lo que se busca es una tarea bastante sencilla. Hace pocos días que la compré y apenas he podido explorar las posibilidades que ofrece, pero sí que os puedo adelantar que ya he tomado buena nota de muchas librerías que no conocía y que espero visitar en breve. Cuesta dieciséis euros del ala, pero lejos de ser un gasto es una inversión en toda regla que ya querrían para sí los brokers de Wall Street, especialmente para los que somos felices entre libros. Yo por lo menos no los cambiaba ni por todo el oro de Fort Knox.

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